Descubre 6 joyas escondidas imperdibles en Oaxaca durante Semana Santa 2026

Camino a Xochimilco, pasas por los “Arquitos” de Oaxaca
Camino a Xochimilco, pasas por los “Arquitos” de Oaxaca, con fachadas pintadas y calles empedradas

Semana Santa transforma Oaxaca. Las calles bajan el ritmo, los rituales se vuelven visibles, y la ciudad se siente más introspectiva que festiva. Mientras muchos visitantes se enfocan solo en los lugares más famosos, algunas de las experiencias más poderosas durante la Semana Santa ocurren en espacios más tranquilos, que casi nunca aparecen en los itinerarios típicos.

Los siguientes seis lugares destacan una y otra vez en conversaciones de viajeros y recomendaciones locales como experiencias profundamente memorables, especialmente durante Semana Santa. No son “secretos” por el simple gusto de serlo. Son sitios donde el tiempo, la tradición y la atmósfera se alinean de una forma que se siente muy oaxaqueña.

1. Jalatlaco y Xochimilco, Oaxaca de Juárez

Estos dos barrios históricos están justo fuera del corazón del centro, y aun así se sienten a mundos de distancia de las multitudes cerca del Zócalo. Durante Semana Santa, Jalatlaco y Xochimilco se vuelven especialmente atmosféricos. Las procesiones a la luz de las velas cruzan calles angostas, los vecinos colocan altares afuera de sus casas, y la vida diaria continúa con un ritmo más pausado.

Caminar por aquí al atardecer te ofrece una mirada más silenciosa e íntima de la Semana Santa. Aquí es donde ves cómo se vive, no solo cómo se observa. Los murales coloridos de Jalatlaco le dan un aire de pueblo, con placitas, cafés y bares cerca de la iglesia. Suele ser más fácil hospedarte en Jalatlaco para evitar cruzar avenidas con mucho tráfico para llegar a Xochimilco. Recomendamos visitar en Domingo de Ramos para ver las artesanías de palma y unirte a un tour privado si quieres entender mejor la historia de ambos barrios. Explora a pie para encontrarte con procesiones espontáneas y prueba antojitos locales como tlayudas de puestos cercanos para una experiencia auténtica.

2. Zona arqueológica de Yagul

Yagul se levanta sobre una loma rocosa al extremo oriental del Valle de Oaxaca y recibe apenas una fracción de los visitantes que tiene Monte Albán. Aun así, su escala, sus fortificaciones y sus espacios ceremoniales son impresionantes. Es un sitio crudo, abierto, con largos pasillos de piedra, tumbas y muros defensivos.

Durante Semana Santa, el silencio y el aislamiento de Yagul intensifican su impacto. Puede que te encuentres prácticamente solo entre estructuras que alguna vez controlaron el valle, con el viento y los pájaros como único sonido. Ofrece vistas hermosas y una calma especial, con ruinas casi laberínticas y una altura que domina el paisaje. Descubrirlo puede sentirse como un golpe de suerte, por esa sensación de “todavía intacto.” Recomendamos ir con guía para entender su historia zapoteca, visitarlo en domingo combinado con el tianguis de Tlacolula, y llevar agua y protección solar porque no hay sombra. Ve temprano para evitar el calor, y toma en cuenta sus vínculos UNESCO con las cuevas prehistóricas cercanas.

3. Exconvento de Cuilápam de Guerrero

El exconvento dominico inacabado de Cuilápam es uno de los sitios coloniales más sobrecogedores de Oaxaca. Sus arcos inmensos se elevan sobre campos abiertos, y el silencio dentro de las ruinas se siente intencional, no accidental.

Semana Santa le añade un peso emocional difícil de explicar. La gente local llega con discreción, y la ausencia de decoración o multitudes hace que la reflexión sea inevitable. No es un espectáculo. Es una pausa. Es bellísimo de una forma melancólica, y un sueño para fotógrafos: vibra tranquila, perfecta para contemplar. Las piedras verdosas y los restos de frescos acentúan su grandeza sin techo. Sugerimos combinarlo con sitios cercanos como Monte Albán para armar un día completo, y visitarlo en la tarde para aprovechar la luz dorada. Lleva algo de comer y disfruta un picnic en los campos alrededor de las ruinas.

4. Una experiencia tradicional de temazcal

El temazcal es un ritual prehispánico de vapor enfocado en la limpieza y la renovación. No es un tratamiento de spa, y no conviene abordarlo a la ligera. Semana Santa es una de las épocas más significativas para vivirlo, porque muchos facilitadores enmarcan el ritual desde la introspección y el “soltar.”

Para muchos viajeros, esto se vuelve el centro emocional del viaje. Elige un espacio respetuoso, en grupo pequeño, y entra con la mentalidad de escuchar, no de “actuar.” En experiencias como Temazcal Oaxaca se usan hierbas, cantos, y a veces hay masajes al final. Es un cuidado profundo, ideal para recomenzar. Recomendamos reservar con anticipación, sobre todo en Semana Santa, y prepararte mentalmente. Hace mucho calor y es bastante húmedo, y suele durar alrededor de una hora.

5. Tianguis dominical de Tlacolula

El mercado de Tlacolula es de los más tradicionales de Oaxaca, pensado para los pueblos de alrededor más que para el turismo. Durante Semana Santa se activa aún más, porque las familias compran lo necesario para preparar la comida de los días que vienen.

Aquí ves el lado práctico de la tradición. Ingredientes, no souvenirs. Gente comprando lo que necesita, no lo que se ve bonito en fotos. Tiene algo mágico: la variedad de frutas, verduras y, sí, barbacoa. Para muchos, la barbacoa aquí es de las mejores comidas en Oaxaca: barata, auténtica, directa. Consejos: llega antes de las 11:00 a. m. para evitar lo más pesado del gentío, prueba tejate o pulque, y si vas en Domingo de Ramos, fíjate en las artesanías de palma. Lo recomendamos para una inmersión cultural real, y sugiere combinarlo con las ruinas de Yagul. Ojo: muchos puestos empiezan a levantar alrededor de las 6:00 p. m.

6. Jardín Etnobotánico de Oaxaca

Escondido detrás de Santo Domingo, el Jardín Etnobotánico explica Oaxaca a través de sus plantas. Maíz, agave, cacao y especies medicinales se presentan no como adorno, sino como historia viva.

Durante Semana Santa, cuando los temas de vida, muerte y renovación están en todas partes, el jardín te ofrece calma, claridad y contexto. Sus recorridos guiados de dos horas tienen explicaciones sólidas sobre las plantas de la región y sus usos culturales. Es excelente para entender la biodiversidad oaxaqueña. Consejos: llega temprano para el tour en inglés de las 11:00 a. m. (sin reservación), y prepárate para hacer fila porque es popular. Sugerimos combinarlo con una visita a Santo Domingo para tomar un respiro entre procesiones, y poner atención a la variedad de cactáceas y hierbas medicinales que conectan con tradiciones locales.

Menciones honoríficas que no se pueden saltar

Aunque los lugares de arriba te dan una mirada menos obvia, ninguna primera visita a Oaxaca durante Semana Santa está completa sin estos tres clásicos eternos. Son el ancla: conectan historia, cultura y el espíritu reflexivo de la semana.

7. Monte Albán

Monte Albán sigue siendo esencial. No porque sea famoso, sino porque explica el pasado profundo de Oaxaca mejor que cualquier otro lugar. Visitarlo en Semana Santa le añade un peso simbólico a sus espacios ceremoniales. Es impresionante, con vistas que te dejan sin aire, y vale la pena ir más de una vez. Consejos: ir con guía para entender la historia, llegar temprano para evitar multitudes, y usar DiDi para el transporte. Recomendamos dedicarle una mañana, aprovechar sus panorámicas del valle, y combinarlo con sitios cercanos para hacer el día más eficiente.

8. Mitla

Los mosaicos geométricos de Mitla y su relación con lo funerario la vuelven especialmente resonante durante Semana Santa. Es más silenciosa, más íntima, y está más ligada a la transición que a la dominación. Su trabajo en piedra es hipnótico y sus estructuras están muy bien conservadas. A menudo sorprende para bien a quienes llegan con expectativas moderadas. Consejos: combinarla con Teotitlán para ver textiles, y reservar un tour de medio día. Recomendamos visitarla en domingo junto con el mercado de Tlacolula, y notar esa vibra espiritual que encaja con los temas de la semana.

9. Hierve el Agua

Hierve el Agua no es sutil, pero es inolvidable. Sus cascadas petrificadas y sus pozas al borde del acantilado te recuerdan que el tiempo también se mide en escala geológica. Equilibra los rituales humanos de la semana con algo mucho más antiguo. Es espectacular, con buenas caminatas y lugares para nadar, y conviene llegar temprano para ganarle al gentío. Consejos: llevar traje de baño, bajar por los senderos para ver mejores ángulos, y preferir ir entre semana. Sugerimos caminatas guiadas por seguridad, y tomar en cuenta que los domingos se llena, pero aun así vale la pena por esas pozas tipo “infinity.”

Invitación

Ya sea que estés caminando por las calles tranquilas de Jalatlaco o parado en lo alto de Monte Albán, Oaxaca durante Semana Santa tiene una manera muy particular de tocarte el alma. Ojalá esta guía te ayude a encontrar la magia tanto en las esquinas escondidas como en los clásicos que nunca fallan. Buen viaje, querido lector. Que tu recorrido esté lleno de asombro, reflexión, y unas cuantas tlayudas inolvidables en el camino. Si tienes historias de tu visita, nos encantará leerte en el Monte Albán Heritage Center en contact@montealbanoaxaca.com.

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