¿Cuál es el origen de los monos de calenda que aparecen en los desfiles navideños de Oaxaca?
¿De dónde vienen los gigantes de los desfiles navideños de Oaxaca?
Los monos de calenda de Oaxaca tienen sus raíces en las procesiones religiosas coloniales y los gigantes europeos. Los artesanos locales los transformaron en símbolos de celebración comunitaria. Estas enormes figuras acompañan las calendas, los recorridos festivos que llenan de música y baile las calles de Oaxaca. No surgieron específicamente para la Navidad. Su historia reúne la tradición católica, el trabajo artesanal, el humor y el gusto por celebrar en comunidad.
En Navidad, estos gigantes forman parte de una tradición festiva mucho más amplia. También aparecen en fiestas patronales, bodas, graduaciones y celebraciones de la Guelaguetza. Los elaboran artesanos locales, muchas veces con ayuda de sus familiares en talleres instalados en sus propias casas. Comprar un mono y contratarlo para una calenda son cosas distintas, con costos diferentes.
La conexión con Europa y la época colonial
La conexión histórica más clara nos lleva a los gigantones de las procesiones católicas europeas, especialmente las de Corpus Christi. Estas figuras de gran tamaño representaban a distintos pueblos del mundo dentro de una celebración religiosa. Durante la época colonial, los gigantes también se incorporaron a las celebraciones católicas públicas de la Nueva España.
La Fundación Alfredo Harp Helú Oaxaca vincula los monos actuales con esa tradición y señala la presencia de gigantes en una pintura de Manuel de Arellano de 1709 que representa el traslado de la Virgen de Guadalupe a su santuario. La obra da testimonio de su presencia en la Nueva España, aunque no permite establecer cuándo aparecieron por primera vez en Oaxaca.
La misma institución explica que las restricciones a las celebraciones religiosas públicas contribuyeron a que algunos de sus elementos adquirieran usos fuera del ámbito religioso. Los gigantes y las marmotas se conservaron y, con el tiempo, también comenzaron a acompañar bodas, graduaciones y otras celebraciones.
La versión local que señala el año 1741
Otra versión propone un punto de partida más concreto para Oaxaca. En su crónica sobre las calendas, el cronista oaxaqueño Jorge Bueno sitúa su incorporación a una procesión en 1741, por disposición de Tomás Montaño y Aarón. Eran figuras enormes, cubiertas de papel o manta, que encabezaban el recorrido y cobraban movimiento gracias a las personas que se colocaban en su interior.
Según este relato, representaban a distintos pueblos bajo la autoridad de Cristo, y posteriormente otras procesiones adoptaron la costumbre. Es una versión de la historia local que vale la pena conocer, pero esa fecha no debe confundirse con la invención de los gigantes procesionales. La tradición ya existía en la Nueva España.
¿Los monos surgieron para burlarse de los poderosos?
La sátira también ocupa un lugar importante en su historia. El artesano oaxaqueño Juan Alejandro, del proyecto Vida, Color y Tradición, describe al mono como un personaje que sirve para hacer parodia. Su explicación incluye las primeras representaciones de distintos grupos sociales y la aparición posterior de figuras inspiradas en el cine popular, como Cantinflas y Tin Tan.
Otro relato, recogido en San Pablo Huitzo, explica que los monos llegaron a utilizarse para satirizar a las autoridades católicas. Estas versiones destacan el humor y los cambios en su significado social, pero no establecen una única historia plenamente documentada sobre su creación.
Lo importante es entender que el origen religioso y la sátira posterior pueden formar parte de una misma tradición. Una figura que antes transmitía un mensaje religioso puede convertirse después en un personaje cómico, un novio o una figura pública reconocible. Su significado cambia según el personaje y la celebración.
¿Por qué se utilizan en Navidad?
Los gigantes ayudan a anunciar la fiesta y animar el recorrido. En Oaxaca, las posadas se celebran tradicionalmente del 16 al 24 de diciembre y recrean la búsqueda de alojamiento de María y José. Algunas incorporan la música, los bailes, las canastas de flores y los monos propios de las calendas.
No todas las posadas llevan gigantes, ni todos los gigantes representan personajes bíblicos. Su presencia une la celebración religiosa con la tradición festiva de las calles de Oaxaca. Entre los personajes que elaboran los artesanos pueden encontrarse los Reyes Magos, además de novias, novios y muchas otras figuras.
Su importancia para la comunidad va más allá del vestuario de cada personaje. La titiritera e investigadora María Griselda Coss Soto describe a los monos como participantes activos de un espacio de celebración compartido, donde se encuentran la identidad local, la devoción, el juego y la representación escénica.
¿Quién los elabora y cómo se mueven?
A los artesanos que los construyen se les suele llamar moneros. Uno de ellos es Miguel Ángel López Martínez, de San Pablo Huitzo, en el Valle de Etla. Otro es Juan José Antonio, de San Sebastián Tutla, quien aprendió de su abuela a trabajar el carrizo.
En el taller de Juan Alejandro participan su hermano, su esposa y otros familiares. Entre sus encargos ha habido novios, políticos, personajes históricos e incluso un perico para un video musical. La elaboración puede llevar de una semana a un mes, según las características del pedido.
Decir que todo el mono es de papel maché deja fuera buena parte del trabajo. Un gigante tradicional combina una estructura ligera de carrizo, una cabeza modelada con papel y ropa confeccionada a su medida. La persona que lo carga se coloca dentro y mantiene el equilibrio mientras lo hace bailar. Coss Soto también recoge casos de personas que los bailan por devoción o por gusto, además de quienes reciben un pago por hacerlo.
¿Cuánto cuesta un mono de calenda?
No hay un precio estándar verificado para 2026. Como referencia documentada, en julio de 2022 Juan José Antonio cobraba entre $4,000 y $5,000 pesos mexicanos por un mono, cuya elaboración le llevaba alrededor de un mes. Son precios de taller de aquel año, no una cotización actual.
Actualmente, Tradicionales Calendas de Oaxaca, en San Pablo Huitzo, ofrece monos artesanales personalizados y atiende las consultas de cada cliente. Si quieres comprar uno, pregunta por las dimensiones, el vestuario, la personalización, la entrega y el tiempo de elaboración.
Si lo necesitas para un evento, solicita una cotización de renta por separado. Chepanes ofrece calendas para bodas que combinan monos, marmotas y banda de música. El costo de ese servicio no equivale al precio de compra de un mono. Recomendamos confirmar si incluye a quienes los bailan, el transporte y los trámites o preparativos que requiera el evento.
¿Dónde es más común encontrarlos?
Para quienes visitan Oaxaca, el Centro Histórico de la capital y los Valles Centrales son buenos lugares para conocer esta tradición. También es común verlos como decoración a la entrada de restaurantes, hoteles y mercados de artesanías. San Pablo Huitzo, San Sebastián Tutla y Zaachila son algunas de las comunidades donde trabajan sus creadores. En Zaachila, un reportaje sobre la familia Benítez describe un taller donde se elaboran canastas de carrizo, monos de calenda y farolitos navideños.
La Navidad es una oportunidad para verlos, pero están presentes a lo largo del año. Ya sea en una fiesta de barrio, una boda o una calenda patronal, el gigante cobra vida gracias a quienes lo hacen bailar. Si te sumas a una celebración, recomendamos dejar espacio a la persona que lo carga y seguir las indicaciones de quienes organizan el recorrido.





